NOTAS SOBRE EL CARNAVAL DOMINICANO
El carnaval es una celebración anual a la vida que se celebra durante carnestolendas, que es el conjunto de los tres días que preceden al Miércoles de Ceniza y, por lo tanto, a la Cuaresma.
La palabra carnaval proviene de la italiana carnevale, y ésta del latín carne levare (quitar la carne), por ser el comienzo del ayuno de Cuaresma. [Carnestolendas proviene del latín dominica ante carnes tollendas (el domingo antes de quitar las carnes).
El carnaval es una emanación de las antiguas "bacanales" (fiestas celebradas en honor del dios Baco), de las "saturnales" (fiestas celebradas en honor de Saturno), y de las "lupercales" (fiestas celebradas en honor del dios Pan), así como de otras fiestas misteriosas y orgiásticas que se celebraban en Grecia y en Roma. Estas tradiciones no llegaron a ser del todo destruidas por el cristianismo, a pesar de las feroces persecuciones de la iglesia contra las antiguas religiones.
En la Edad Media, el carnaval fue fiesta menos licenciosa que las de la Antigüedad, pero más grosera y desprovista de misterio. A partir del siglo VI, el carnaval adquirió gran preponderancia en Italia, particularmente en Venecia cuyo esplendor excedía a toda ponderación. Esta costumbre se esparció en todos los países europeos católicos. Luego cuando los españoles, franceses y portugueses empezaron a controlar el continente americano, también empezaron a celebrar estas fiestas en los nuevos territorios.
Las fiestas de carnaval se enraizaron donde quiera que los europeos católicos establecieron colonias, en especial en aquellas donde existían esclavos africanos. Brasil, que fue una colonia portuguesa, es famoso por su carnaval, lo mismo que el Mardi Gras de Luisiana (Estados Unidos), donde las costumbres de los colonizadores franceses se mezclaron con las de los afro-americanos y las de los indios americanos. El carnaval se celebra en prácticamente en todas las islas del Caribe, en partes de México, Belize, Panamá, Colombia, Brasil y otros. También se celebra en las grandes ciudades de Estados Unidos y Canadá donde existen colonias importantes de caribeños (New York, Miami, Toronto).
En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sinnúmero de manifestaciones de la creatividad popular.
El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas.
Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.
Como se sabe, el carnaval ocurre antes de la cuaresma, que es tiempo de penitencia y de preparación para la pasión de Cristo.
Entre nosotros, por ejemplo, los lechones de Santiago aparecieron después de la Restauración, al amparo de los bailes de máscaras celebrados en la casona de Madame García.
27 de Febrero: Celebración del Carnaval y la Fiesta de Independencia Nacional
En 1844 los dominicanos expulsamos a los haitianos que nos ocuparon durante 22 años luego de que en 1821 llegaramos a un acuerdo amistoso de independencia con la Corona Española.
En busca de su propio destino y un futuro mejor, la colonia española en Santo Domingo se separó de España en forma no bélica mediante transacciones pacíficas.
Sin embargo, el ansia de libertad e independencia de los habitantes de la parte española de la isla de Santo Domingo se vió cercenado con la inesperada invasión de nuestro país por el ejército de la vecina nación haitiana.
Durante 22 años ocuparon los haitianos nuestro territorio e intentaron eliminar nuestro idioma y nuestras costumbres. Obligaron a publicar los documentos oficiales en francés y otras medidas que atentaban contra la esencia misma de las tradiciones y cultura de lo que vendría a ser más tarde el pueblo dominicano.
Con disfraces y máscaras, diablos cojuelos y desfiles de comparsas en las calles, bailes de disfraces en los clubes sociales y alegría general, exaltamos cada año nuestra Independencia, mezclándola con el tradicional carnaval pre-cuaresma celebrado en otros países católicos.
En los últimos años, y en particular a partir de 1997, las autoridades gubernamentales han buscado separar la celebración de las fiestas patrias de la celebración del principal Carnaval Dominicano, para no restar solemnidad a la celebración de la Independencia Nacional el día 27 de febrero. Como resultado, la segunda mitad de febrero presenta una intensa agenda de actividades separadas en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia Nacional y alrededor del carnaval fiestas populares, conciertos multitudinarios, desfiles de comparsas, así como los tradicionales carnavales cada domingo del mes.