Su muerte cierra un ciclo en el liderazgo nacional
Lito Santana

El doctor, José Francisco Peña Gómez pronuncia un discurso de campaña. Le acompaña su esposa, Peggy Cabral. El ex presidente Joaquín Balaguer durante una de sus dicertaciones.
Santo Domingo.-
Joaquín Balaguer ha muerto. Y con él se ha cerrado un ciclo en la historia del liderazgo nacional que duró 42 años en consolidarse. La naturaleza sólo requirió 4 años, 2 meses y 4 días para despedir de la escena a sus exponentes contemporáneos.
No hay dudas de que con la desaparición física de José Francisco Peña Gómez, el 10 de mayo del 1998; Juan Bosch, el 1 de noviembre del 2001 y Joaquín Balaguer, el 14 de julio de este año, la vida política de República Dominicana entra en una nueva fase en la que los personajes de su dimensión ni siquiera se avistan.
Y es que estos genios de la política dominicana, considerados maestros por sus seguidores, no consiguieron reproducir al interior de sus respectivas organizaciones el liderazgo generacional que pueda sustituirlos tras su desaparición física.
La marcada diferencia de estos hombres con sus predecesores radica en los motivos que los impulsaron a dedicarse en cuerpo y alma a la política como la más nobles de la ciencia, después de la filosofía.
Eran otros tiempos, en los que incluso quienes les adversaban, se aferraban a sus ideologías convencidos que desde sus posiciones servían a los más nobles ideales. Para ese tiempo hacer política era otra cosa. Era el ducto perfecto para poner en práctica las utopías o las quimeras, no el instrumento para acceder a los recursos del Estado, a las posiciones privilegiadas y los más elevados estamentos del poder para la acumulación riquezas y la ostentación de grandeza.
Peña Gómez
En el caso de José Francisco Peña, el de menor edad entre los líderes desaparecidos, su crecimiento espiritual se produjo al lado de los desposeídos. Ese siempre fue su fuerte. Por eso tras su muerte se produjo la mayor conglomeración de personas para un acontecimiento de este tipo.
Cuando el profesor Bosch renunció del PRD en 1973 para formar el Partido de la Liberación Dominicana, Peña Gómez asumió la dirección de esa organización y la llevó al poder en 1978. Ya antes su figura se había consolidado como un dirigente de calibre con su participación en la insurrección de abril del 1965 y la oposición a los gobiernos del doctor Balaguer de 1966 y 1970. Desde ese tiempo hasta su muerte, no hubo un acontecimiento trascendental en la vida política del país en que no estuviera presente.
Juan Bosch
Fundador del Partido Revolucionario Dominicano en 1939, el profesor Bosch se consolidó desde el exilio como el mejor exponente del antitrujillismo. Su oposición consecuente al régimen de fuerza del tirano le abrió las puertas para convertirse en 1963 en el primer presidente electo por el voto popular tras el ajusticiamiento del tirano. No pudo cumplir su mandato por un golpe de Estado, pero ya su liderazgo se había establecido.
Se fue al exilio y regresó en 1966 para encabezar la candidatura de su partido. En 1973 creó el PLD, pero nunca más pudo ser Presidente de la República, aunque fue despojado del triunfo electoral en el 1990, por un supuesto fraude encabezado precisamente por el doctor Balaguer. No regresó al Palacio Nacional, pero sí su partido, que junto al doctor Balaguer firmó un pacto que cerró el camino de la Presidencia a José Francisco Peña Gómez.
Sepelio
Sus parientes y el partido del doctor Balaguer han fijado para el próximo miércoles el sepelio de su líder. Antes su cuerpo será traslado al Palacio Nacional y al local de la organización política. En horas de la tarde será sepultado en el mausoleo de su familia en el cementerio Cristo Redentor de Santo Domingo.
Con él también se habrá ido el liderazgo que condujo el destino político del país en los últimos 42 años.
© COPYRIGHT 2002. EDITORA LISTIN DIARIO